Prostatitis

Prostatitis

¿Qué es la prostatitis?

La prostatitis es una enfermedad poco común antes de la adolescencia, aunque más tarde representa la infección génito-urinaria más frecuente en el varón entre la segunda y cuarta década de la vida por lo que constituye una causa habitual de consulta urológica. En EE.UU. origina el 13.9% al 25% de las consultas urológicas masculinas.

Clasificación NIH

Se ha propuesto una clasificación basada en criterios clínicos y microbiológicos:

I: Prostatitis bacteriana aguda. Infección aguda prostática.

II: Prostatitis crónica bacteriana. Infección crónica prostática e Infección del tracto urinario recidivante.

III: Síndrome doloroso pélvico crónico. Molestias en región pélvica durante al menos 3 meses, con síntomas miccionales y sexuales variables. No hay infección demostrable.

IV: Prostatitis inflamatoria asintomática.

Prostatitis inflamatoria asintomática

Síntomas de la prostatitis

I: Prostatitis aguda. Bacteriuria (bacterias en la orina) sintomática y con afectación parenquimatosa de la glándula con tendencia a la bacteriemia (bacterias en sangre) que puede ocurrir durante la micción o con la simple palpación de la glándula al tacto rectal. Cursa con fiebre, escalofríos, dolor lumbosacro y perineal, malestar general, intensas molestias miccionales (disuria, dolor o escozor miccional, polaquiuria e incluso obstrucción total o parcial de la micción). Al tacto rectal existe un aumento del tamaño de la próstata con dolor y vivo reflejo miccional y con ocasional emisión por meato uretral de un exudado purulento.

II: Prostatitis Crónica Bacteriana. Su mayor incidencia se da entre la 2ª y 4ª décadas de la vida. Los síntomas son escasos o inexistentes, comportando, en ocasiones, alteraciones en el semen condicionantes de infertilidad, manifestaciones sexuales: pérdida total o parcial de la erección, eyaculación dolorosa e incluso hemospermia (sangre en el semen), aunque lo más habitual es el predominio del dolor referido a áreas dispares: perineal (46%), escrotal (39%), peneana (6%), suprapúbica (6%), lumbosacra (2%), cara interna de los muslos, así como trastornos urinarios representados por disuria, imperiosidad y polaquiuria tanto diurna como nocturna. El tacto rectal es inespecífico con incremento de la sensibilidad y disminución de consistencia de la glándula prostática.

III: Síndrome doloroso pélvico crónico. Tiene las mismas características clínicas que la prostatitis bacteriana por lo que la sintomatología y el tacto rectal no permiten el diagnóstico diferencial. Llegamos a él por exclusión ante la ausencia de recuentos bacterianos significativos en los cultivos fraccionados repetidos con citología positiva.

IV: Prostatitis inflamatoria asintomática. Muestra leucocitos en la biopsia prostática, semen en un paciente asintomático.

“Prostatitis femenina”. Término acuñado por Gittes que hace referencia a la inflamación/infección de las glándulas parauretrales de Skene. Se demuestra por la aparición de dolor a la presión del tejido parauretral al ser comprimido mediante tacto vaginal contra la cara posterior del pubis. Se trata con antibióticos.

prostatitis

Métodos de diagnóstico

Sedimento y Cultivo de orina: útiles sólo cuando se sospecha una prostatitis aguda, ya que es habitual el hallazgo de piuria o leucocitos en el sedimento de orina y el aislamiento de recuentos significativos de bacterias (>100.000 ufc/mL) en el cultivo de la fracción media de la orina. microorganismos habituales: E. coli, Klebsiella spp, Proteus mirabilis, Enterococcus faecalis, Pseudomonas aeruginosa.

Cultivo del semen, Citología Exfoliativa Prostática, etc.. en sus diferentes formas.

Ecografía Transrectal: puede demostrar abscesos intraprostáticos, litiasis prostáticas o dilataciones seminales.

El PSA puede estar elevado pero no añade información específica en las prostatitis.

Tratamiento de la prostatitis

Es muy variado, dependiendo del tipo de prostatitis que sea. Normalmente se basa en antibioterapia.